Os dejamos por aquí esta entrevista que nos pidió el diario HOY y que al final no publicaron. La compartimos para aprovechar el tiempo que nos tomamos en responder a sus preguntas y porque seguro que hay datos que conocéis o reflexiones que os parecen interesantes.
-¿Por qué reivindicáis el 25m como la auténtica fecha del día de Extremadura?
En primer lugar, creemos que habría que resaltar la importancia histórica que representa la clase jornalera y campesina en una región rural, pobre y atravesada por la problemática por el latifundio como es Extremadura. En mayor o menor medida, la mayor parte de los extremeños cuenta con una marcada vinculación social y familiar con este grupo social que llega a extenderse hasta el presente y que merece un reconocimiento.
En este sentido, consideramos el 25 de marzo como un hito colectivo del pueblo trabajador extremeño, en el que a través de una movilización colectiva masiva, pacífica y organizada dirigida a reducir una concentración de la propiedad de la tierra extrema, se alcanzó un avance sustancial hacia una sociedad más igualitaria, con menos paro y menos pobreza, en la que los extremeños pudieran dignificar sus condiciones de vida y escapar así de una realidad de sometimiento al hambre y al poder de los caciques.
Los hechos del 25 de marzo tuvieron resonancia mundial. Periódicos como La Nación de Buenos Aires o la revista Regards dedicaron sus portadas a la revolución campesina extremeña. Historiadores del prestigio de Edward Malefakis o Tuñón de Lara resaltaron la importancia del 25 de Marzo y de Extremadura como región situada a la cabeza del movimiento por la Reforma Agraria. Resulta sorprendente que haya pesado una losa de silencio sobre estos hechos que solo se ha comenzado a resquebrajarse en los últimos años gracias a la labor emprendida por la Asociación 25 de Marzo y otros sectores sociales críticos.
Creemos que las ocupaciones del 25 de Marzo rompen con el estereotipo del extremeño sumiso y condenado a la resignación, y que su difusión y conocimiento público por parte de la sociedad podría favorecer un empoderamiento de la sociedad extremeña que le permitiera pelear por unas transformaciones sociales justas.
Queremos resaltar a su vez, que, frente a lo proyectado desde ciertos discursos, la jornada del 25 de marzo fue un éxito tanto por la consecución de sus objetivos como por el hecho de que discurriera de forma pacífica. Esto no es excluyente con reafirmar la estrecha vinculación de la sublevación del 18 de julio con el intento de frenar los avances en el desarrollo de la Reforma Agraria, así como la cruel venganza de clase ejercida por los golpistas sobre nuestra región. Por ello, la reivindicación del 25 de Marzo también está asociada al reconocimiento a las millares de víctimas de la represión franquista en Extremadura, tanto por su condición de represaliados como de luchadores; formando parte de la necesaria defensa de la memoria democrática en unos momentos en los que emerge un revisionismo histórico dirigido a rehabilitar la dictadura franquista.
-¿Qué reivindicaban los jornaleros que participaron en las ocupaciones del 25 de marzo?
Desde la proclamación de la II República el 14 de abril de 1931, la posibilidad de alcanzar una Reforma Agraria que solventará, o cuanto menos mitigará, el problema del latifundio y de los males sociales que conlleva sociales (desigualdad, paro, subdesarrollo…) estuvo en el centro de la vida política y social, constituyendo un motivo de esperanza y de movilización para las clases campesinas.
Sin embargo, la ley de Reforma Agraria aprobada en septiembre de 1932, ya de por sí con un alcance moderado, conoció una aplicación extremadamente lenta derivada de factores como el escaso presupuesto con el que se dotó al Instituto de Reforma Agraria y la férrea resistencia jurídica planteada por la patronal.
A ello se suma que la respuesta de muchos propietarios ante la Reforma consistió en acelerar los desahucios de yunteros de las tierras que venían trabajando en régimen de arrendamiento o la negativa a proporcionar trabajo a los obreros sindicalizados. En este contexto la lucha por el acceso a la tierra se convirtió en un factor de supervivencia para intentar escapar del hambre.
Si durante el Bienio Progresista (1931-1933), el gobierno reconoció la ocupación temporal de tierras ante las presiones de la movilización campesina en la región; entre 1934 y 1935 tales medidas de urgencia serán eliminados y el avance de la Reforma ampliamente torpedeado. Al campo volverá el poder brutal de los propietarios, los salarios de hambre y la agudización del paro forzoso.
Con la victoria del Frente Popular en las elecciones de 1936, el movimiento obrero reivindicará que la Reforma Agraria se llevará a cabo de una manera efectiva -primero el hecho y luego el derecho-. En este contexto, el 25 de marzo de 1936 entre varias decenas de miles de trabajadores extremeños se lanzaron a la toma de tierras en cerca de 300 pueblos de la provincia de Badajoz para permitir el asentamiento de familias y su puesta en cultivo. La mayor parte de estas ocupaciones serán reconocidas por las instituciones. Como apuntó el diputado socialista Nicolás de Pablo, “habían cumplido la reforma agraria en le provincia de Badajoz por la que se proporcionará tierra a 70.000 u 80.000 campesinos.”
-“En Extremadura es donde los yunteros se habían convertido en el grupo campesino más politizado de España”. Esto lo escribió Edward Malefakis. ¿Qué queda de aquel movimiento? ¿Qué fue de aquellos campesinos? ¿Cuál es la realidad actual y por qué hemos llegado a este punto?(Aunque sea obvio(pregunta y respuesta), no debo dejar de llevarla a cabo).
Los trabajadores extremeños que participaron en las ocupaciones del 25 de marzo y en el desarrollo general del movimiento obrero en la región fueron, en primer lugar, víctimas de una represión cruel. Estamos hablando de un número de víctimas que puede superar las 10.000 personas y en donde la columna de la muerte del general Yagüe aplicaría, tal y como apunte el historiador Francisco Espinosa, la regla del 1% -esto es, asesinar al 1% de la población masculina. Cabe señalar que una parte de estas víctimas son beneficiarios directos de los asentamientos vinculados a la Reforma Agraria.
Este régimen de terror viene acompañado de una contrarreforma agraria que devuelve la tierra y las posiciones sociales pérdidas a la clase terrateniente, reimponiéndose un sistema fundamentado en la explotación salvaje y los desequilibrios sociales extremos en el que ni siquiera existe espacio para poder desarrollar las más elementales reivindicaciones laborales.
El alcance de los planes desarrollistas impulsados a partir de los años 50 -donde destaca el llamado Plan Badajoz- fue claramente insuficiente, como se observa en la tremenda sangría demográfica implicada en la emigración masiva de centenares de miles de extremeños durante las décadas de los 50 y los 60, que acabó por constituir la supuesta salida al problema social extremeño.
Todos estos factores han pesado y siguen pesando en las posibilidades de continuidad en la lucha. Con todo, creemos que el hilo rojo que representó el 25 de marzo siguió vivo en las grandes huelgas laborales de los años 70 y los 80 en el campo o en la construcción, en el amplísimo movimiento contra la central nuclear de Valdecaballeros, en la lucha que protagonizaron los Campamentos Dignidad contra el paro y la exclusión social durante los años más duros de la crisis, en las personas que siguen organizadas en contra de las agresiones al territorio y, desde luego, en el Movimiento 25 de Marzo.
De hecho, como cuenta nuestro compañero Manuel Cañada en el artículo “25 de marzo. Extremadura por crear”, las ocupaciones de fincas proliferarán en Extremadura durante los años 80. Llera, Valdivia, Cabezuela del Valle, Valrío, Talavera la Real son algunas de las localidades donde se llevarán a cabo. Pero este proceso de lucha no saldrá gratis y será reprimido, en especial allí donde se producen ocupaciones:
– Valle de la Serena (Badajoz), enero 1984, ocupación de la finca “Los Quintos de Guadámez”, latifundio de 1600 hectáreas de las cuales sólo se cultivan unas 645. Varios de los jornaleros serán condenados a seis meses y un día de prisión menor. Francisco Tamayo Carrillo “Farina”, alcalde del pueblo, además, será castigado con seis años de inhabilitación para cargo público.
– Perales del Puerto (Cáceres), febrero 1986, ocupación de la Dehesa de Abajo. 55 vecinos de los 250 que participaron serán procesados. Entre ellos/as Manuel Ramos Susaño, Demetrio Morán, Manuel Mejías, José Roa Elena. Los hechos ocurren el 25 de febrero de 1986. La dehesa, una finca comunal de 500 hectáreas, le fue robada al pueblo durante las desamortizaciones del siglo XIX. Las sentencia a causa de la ocupación establecerá para 55 vecinos una sanción con multas de 3000 pesetas o 3 días de arresto. Y el ganadero José Roa Elena, que entró con sus ovejas a la finca, sufrirá el encarcelamiento en prisión durante 40 días. El litigio todavía no se ha resuelto, la finca sigue en manos de los herederos que la usurparon.
– Valdivia, ocupación de La Encomienda, noviembre de 1988. Jornaleros y campesinos del pueblo ocupan La Encomienda, una finca de 600 hectáreas de regadío, una de las mejores tierras de las vegas del Guadiana, que linda con el pueblo. La propietaria de la finca es la empresa Abengoa, fundada por los Benjumea, una de las grandes familias terratenientes: La han puesto en venta hace unos meses y, desde entonces, los vecinos de Valdivia la reclaman para generar trabajo entre el gran número de parados de la localidad y para poder ampliar las pequeñas parcelas de los colonos, que no alcanzan las cinco hectáreas de media. la ira contra la cacicada estalla el 7 de noviembre. Los vecinos de Valdivia ocupan la finca y expulsan a los nuevos dueños. Más de veinte campesinos y vecinos del pueblo serán juzgados por aquellos hechos, entre ellos Manuel Parejo, secretario general del Partido Comunista de Extremadura. Al final trece vecinos de Valdivia serán condenados a seis meses de prisión y a pagar 5.363.200 pesetas.
Años después, Ibarra desvelará a Maria Antonia Iglesias (La memoria recuperada, 2003) la auténtica naturaleza de su “reforma agraria”: “Comenzamos a gobernar nosotros, la gente pensó que había llegado el momento de hacer una reforma agraria. Y empezó a producirse una tímida ocupación de fincas. Aquello hubiera ido a más si la Junta de Extremadura no toma la decisión de ocupar ella misma las fincas. En aquel momento, casi todo el mundo consideró peligrosa esa acción de la Junta de Extremadura, tildándola de intervencionista y cutre, pero fue una medida que consiguió detener una revuelta de consecuencias incalculables (…) Hoy puedo decir que los propietarios de tierras en Extremadura nunca nos agradecerán lo suficiente lo que hicimos. Porque, si no llego a hacerlo, no sé cómo hubiera terminado. En Extremadura había miles de jornaleros que no tenían nada que perder”.
Víctor Chamorro, que defendió incansablemente la necesidad de una reforma agraria integral en Extremadura, sentenciaría así, con amargura, este teatrillo de ardides trileros: “Lo que fue nuestro hecho diferencial, identitario, Ibarra y el PSOE lo vieron como arqueología. Sólo les interesaba tocar poder, tocar presupuesto. Sólo la izquierda podía enterrar la reforma agraria. Y se limitaron a expropiar dos eriales por donde iban los lagartos con cantimploras”.
A nuestro juicio, sigue existiendo un excedente de dignidad cuya activación sigue siendo más necesaria que nunca ante un escenario en el que el capitalismo nos está conduciendo al más hondo de los precipicios, encaminándonos hacia un guerra global y en donde la reacción avanza amenazando con arrasar las limitadas conquistas sociales y democráticas adquiridas.
-En su momento, Ibarra dijo algo parecido a: por qué habría que celebrar el día de un gran fracaso colectivo. Por más que meses después llegara la Guerra Civil con el final que todos conocemos, ¿supuso una derrota o en términos de dignidad, luchar por un mundo más justo nunca se puede considerar un fracaso?
La administración del PSOE, con Rodríguez Ibarra a la cabeza, llevo a cabo una labor de postergación de la memoria democrática durante décadas que luego se reorientó a un mero reconocimiento de las víctimas, obviando aquellos elementos más incómodos para el poder como su condición de militantes por una transformación social profunda. Creemos que las declaraciones de Rodríguez Ibarra pueden ser leídas como una auténtica falta de respeto para los miles de socialistas del PSOE y la FNTT-UGT que tomaron parte en estos acontecimientos.
Para nosotros, que las luchas sociales por la igualdad sean aplastadas por la represión no implica que no nos debamos sentir orgullosas de las mismas. Todavía más; creemos, como apuntaba Walter Benjamin que “nada de lo que sucedió una vez puede darse por perdido para siempre” y que tales derrotas nunca serán definitivas mientras sigan existiendo personas que mantengan la lucha por la dignidad, la igualdad y la libertad.
-60000 jornaleros, 280 municipios… incluso hoy en día, con la facilidad de comunicación que tenemos, hacer una concentración de esas características es una ardua tarea, cómo consiguieron hacerla. ¿Tenéis información sobre esto?¿Hoy en día sería posible algo así?¿Qué haría falta para ello?
El desarrollo de una jornada como la del 25 de marzo, que como bien indicas tiene lugar de forma simultánea en decenas de pueblos, solo puede explicarse por un factor: el elevado grado de organización y conciencia desplegado por el movimiento obrero. Estamos hablando de decenas miles de afiliados a la CNT y FNTT-UGT, presencia de locales obreros como las Casas del Pueblo en prácticamente cada localidad o una intensa actividad organizativa de importantes cuadros militantes que permitía encuadrar y canalizar el movimiento. Esto permitió que la Jornada discurriera sobre la base de las Instrucciones emitidas por la dirección provincial de la FNTT-UGT de Badajoz el día 20 de marzo, que pudieron llegar a cada punto de la provincia.
En la actualidad sería pecar de falta de realismo pensar que es replicable una acción de este tipo, pues no existe tal tejido organizado y el empleo de las nuevas formas de comunicación -aunque necesario e ineludible- no puede sustituir a la organización de base. No pretendemos ni creemos que sea posible imitar de manera idéntica los procesos. Pero si creemos que hace falta potenciar una cultura militante crítica en la que a veces las fuerzas de izquierda no han apostad todo lo que deberían. Necesitamos, que se multipliquen los movimientos sociales, los locales populares, medios alternativos, sindicatos, asambleas de vecinos, colectivos feministas…No existen atajos.
-Veis alguna posibilidad a que el mensaje cale hoy en día entre la población, que en algún momento consigáis que el debate de qué día debería ser realmente el día de Extremadura llegue a las instituciones o que incluso, en algún momento ese cambio se concrete. ¿Qué haría falta para ello?
Sin pretender negar que somos una Asociación humilde y minoritaria, creemos que la labor de la Asociación 25 de Marzo si ha logrado incidir en la realidad social extremeña. A fin de cuentas, los actos del 25 de marzo ya constituyen el evento más importante de la izquierda alternativa de la región, contando con la asistencia de varios centenares de personas. Así mismo, la Asociación ha servido como herramienta para impulsar diversas iniciativas de movilización social: desde el impulso al sindicalismo combativo de la mano del Sindicato 25 de Marzo hasta las grandes marchas en defensa de la sanidad pública.
La reivindicación de esa fecha cada año coge más vuelo. Cabe mencionar el programa que le dedicó Nieves Concostrina en “Acontece que no es poco” o la reivindicación clara y directa que hizo Álvaro Martín Uriol al recibir nada más y nada menos que la Medalla de Extremadura apelando al propio Rodríguez Ibarra allí presente.
Lo mejor de todo es que va calando entre la juventud que se acerca a los eventos que organizamos. Desde nuestra Asociación seguiremos sembrando.
Es evidente que bajo el gobierno PP-VOX que se proyecta en el horizonte no va a ser posible tal cambio de fecha, puesto que nos encontramos ante una administración que ha derogado los mínimos avances el desarrollo de la memoria democrática y que, con sus políticas fiscales regresivas o su política privatizadora sobre los servicios públicos, sigue sirviendo a los intereses de las élites contra las que se levantaron el 25 de marzo.
Por su parte, el hipotético reconocimiento del 25 de marzo como día de Extremadura no sería el final de nada, sino el principio de todo lo demás. Por el derecho de la población extremeña a no emigrar. Por una lucha que no cesa para trabajar y vivir con dignidad en esta Extremadura que amamos.
-¿Cómo creéis que se concibe desde fuera de vuestra asociación o círculos cercanos (ideológicos y sociales) a la fecha del 25m y vuestra reivindicación?¿Habéis sentido apoyo por parte de la gente, las instituciones o los medios, o lo contrario?
Hemos recibido apoyos sociales muy diversos, principalmente por parte de la sociedad civil. Las muestras de cariño nos llegan no sólo de dentro, sino también de fuera de Extremadura, tanto descendientes de emigrantes extremeños como de organizaciones de otros territorios que ven en nuestro movimiento un espejo en el que mirarse y en el que se reconocen aunque no hayan estado nunca en nuestra tierra. Comunidad de Madrid, País Vasco, Cataluña, Galicia, Andalucía o Canarias son algunos de los lugares de donde más apoyo recibimos. Incluso hemos tenido presencia de compañeros y compañeras de Portugal en algunas de nuestras celebraciones.
En cuanto a los partidos, somos un movimiento apartidista lo que no significa que no contemos con la participación y el cariño de compañer@s que participan en partidos de izquierda -básicamente a la izquierda del PSOE- En la celebración de los actos que hemos realizado este año en Madroñera, hemos podido contar con la colaboración del ayuntamiento. Esto contrasta con la censura aplicada en la jornada del año anterior por parte de los ayuntamientos de Zafra y de los Santos Maimona que amenazaron abiertamente a los espacios privados que iban a albergar la jornada con sanciones económicas absurdas en una actitud autoritaria obscena y prevaricadora.
Otra cosa curiosa y digna de mencionar es la presencia cada vez mayor del 25 de marzo en contenidos de youtubers e influencers. Lo agradecemos porque es una herramienta muy potente de difusión para llegar sobre todo a la gente más joven.
En cuanto a los medios se ha conseguido normalizar que cada 25 de marzo aparezcan reportajes y noticias sobre la gesta histórica ocurrida en Extremadura en 1936. Por estas fechas concedemos entrevistas a diversos medios regionales y nacionales. Sin embargo, tenemos que decir que ni este año ni el anterior, ningún medio ha acudido físicamente a cubrir un evento tan importante para la región.
-¿Por qué realizáis la fiesta en Madroñera y no en Valdencín? Suele ser así o en cada municipio hacéis actos dispares?
La celebración de nuestros actos viene rotando de manera regular. En los últimos años hemos decidido que, en la medida de lo posible, alternaremos pueblos de la provincia de Cáceres y de Badajoz.
-Explicad a la gente en qué consisten los Actos del 25 de marzo y qué actividades llevaréis a cabo(en líneas generales), ¿algo que destacar?
La programación arrancará el viernes en la Casa de la Cultura con un recital dedicado a Manuel Sánchez Gómez, poeta local asesinado en 1936. Después llegará la proyección de 'El 47', seguida de un coloquio en el que participarán Joana Vital, nieta de Manuel; Antonio Torrico, que sucedió a Manolo Vital al frente de la Asociación de Vecinos de Torre Baró; y Justa Calvo Borrallo, vinculada a una experiencia similar en Palomeras.
La jornada del sábado mantendrá ese tono de análisis y reivindicación. El cartel incluye una charla sobre la historia del movimiento LGTBIQ en Extremadura, una mesa sobre conflictividad laboral y otra dedicada a los extractivismos en la región. También se entregarán los Premios 25 de Marzo a la familia de Pablo Guerrero, a Remigio Cordero y a Paca Blanco. Ya por la tarde, en el colegio Marciano Curiel, se presentará el libro biográfico sobre Pablo Guerrero a cargo de su autor, Manuel Cañada, y habrá una actuación del cantautor Miguel Ángel Gómez Naharro.
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